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100 Territorios libres de pobreza y hambre en América Latina y el Caribe

Una estrategia lanzada desde la FAO para acabar con la pobreza en los territorios rurales más vulnerables de la región

En enero de este año la FAO inició la ejecución de la primera fase de la estrategia “100 territorios libres de pobreza y hambre” para luchar contra la pobreza en la región de América Latina y el Caribe. Durante los últimos 30 años la región ha experimentado  grandes avances en la reducción de la pobreza y el hambre, pero la desigualdad entre zonas urbanas y rurales sigue siendo profunda. Hay áreas rurales con niveles de pobreza y extrema pobreza por encima del 70% y una alta incidencia de desnutrición crónica. Si además las economías se desaceleran, el gasto social disminuye y la situación empeora.

Los problemas comunes de los países de la región son el déficit de Estado, el déficit de participación de la ciudadanía y el déficit de mercado, que impide enfrentar la desigualdad y generar recursos dignos para la población.

  • Aunque haya Estado en estos territorios su gestión es precaria por las debilidades en capacidad institucional local. El gobierno central es débil porque las instituciones nacionales no tienen presencia territorial y la coordinación con las otras agencias se hace ineficiente. En estas zonas hay falta de servicios públicos por la falta de recursos económicos e información.
  • El déficit de ciudadanía tiene que ver con el bajo o nulo nivel de participación, a pesar de que en muchos lugares hay niveles de organización social altos, y existe una crisis de legitimidad de las políticas públicas, ya que la institucionalidad no enfrenta los retos de la pobreza.
  • Sobre el mercado, estos territorios están al margen de los mercados internos, regionales y mundiales, sin acceso a la tecnología, infraestructuras o acceso a recursos financieros. Además existe notoria inseguridad jurídica frente a la propiedad de la tierra.

En este contexto nació la estrategia 100-T que pretende desarrollar, implementar, evaluar, sistematizar herramientas y modelos de intervención adecuados a las realidades de los territorios rurales más vulnerables. Se trata de una caja de herramientas de apoyo técnico, cooperación sur-sur, investigación, aprendizaje y gestión del conocimiento para que cada país pueda utilizarlas integral o modularmente. Se llevará a cabo de manera articulada con las autoridades nacionales y territoriales, con organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, con el sector privado, y otros cooperantes internacionales.

Los objetivos son:

  1. Visibilizar los territorios que se han quedado atrás en el desarrollo rural y buscar el reconocimiento político y social.
  2. Apoyar a los gobiernos en la implementación a través de mecanismos de coordinación entre sectores y niveles y articulación de estrategias e instrumentos más eficientes y eficaces.
  3. Proporcionar a los gobiernos nacionales y territoriales, y a otros actores clave del desarrollo rural, herramientas, conocimiento y acceso a experiencias exitosas que pueden contribuir a reducir la pobreza.

El liderazgo de la iniciativa recaerá sobre las representaciones de FAO en cada país y de los gobiernos nacionales y subnacionales, con la participación de actores clave del orden internacional, regional, comunitario, social y privado, en un diálogo social y político de alto nivel. La FAO liderará la definición de las propuestas y contenido de la estrategia a ser presentada y discutida con los gobiernos.

FAO y Cepal elaboraron una  aproximación preliminar de los 100 territorios y, a partir de un análisis de datos de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y desnutrición crónica en zonas rurales, se identificaron 1.975 municipios en 14 países que podrían conformar estos territorios por tener los índices más elevados. Posteriormente, FAO elaboró nuevos mapas de aglomeraciones territoriales para 5 países que delimitan ámbitos espaciales a partir de los cuales se pueden definir los territorios rezagados que forman parte de 100-T.