Hacia la sostenibilidad del sistema alimentario en América Latina y el Caribe

Publicado el informe “Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2017-2018”
Detalla de la portada del informe Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2017-2018

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) han publicado el informe “Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2017-2018”. En este trabajo se analizan los cambios ocurridos en el entorno rural y en la agricultura en los dos últimos años y se tratan las perspectivas y tendencias para los cultivos, la ganadería, la pesca, los bosques, el bienestar rural y las políticas públicas e institucionalidad del sector  en la región.

El informe, como en ediciones anteriores, se divide en varios capítulos básicos, además de uno centrado en la potencialidad de los sistemas agroalimentarios para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) planteados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

En el primer capítulo se analizan las tendencias y las perspectivas de los mercados financieros y macroeconómicos, que determinan el contexto en el que  se desenvolverá la agricultura de las Américas. Los análisis dictan que en los años  2017 y 2018 habrá una mejora económica, aunque el crecimiento presentará debilidades. En esta región, además de los bajos precios de las materias primas, ha habido otros problemas como la aparición de crisis políticas internas en diversos países, la incertidumbre frente a la política comercial de los Estados Unidos y la necesidad de ajustes fiscales debido a la reducción de los ingresos fiscales provenientes del comercio de materias primas. Se espera también que el comercio internacional vuelva a crecer, pero las recientes tendencias proteccionistas han generado nuevas incertidumbres.

En el segundo capítulo se hace un análisis de los principales sistemas agrícolas de la región y se describen las tendencias y las perspectivas sectoriales de la agricultura, la ganadería, la pesca y los bosques. Un grupo de países han crecido en producción. En países agroexportadores netos de América del Sur la producción aumentó, pero los ingresos reales cayeron. En cuanto a las perspectivas, a corto plazo se espera que la subregión Sur experimente incrementos en la producción de sus cultivos de mayor importancia (principalmente maíz y oleaginosas). La producción ganadera mantiene un rápido ritmo de crecimiento. La región ALC está emergiendo claramente como una importante proveedora de proteína animal. Sin embargo, el crecimiento dependerá cada vez más de la eficiencia derivada de la adopción de tecnologías y la integración vertical.

En el tercer capítulo, a partir de los datos de encuestas de hogares de doce países de América Latina y el Caribe, se analizan las tendencias del bienestar rural antes y después de la crisis financiera mundial (entre los años 2002 y 2014), centrándose en la pobreza, la desigualdad de ingresos y las medidas no monetarias del bienestar. En el sector agrícola se ha dado una reducción significativa de la pobreza, la brecha de pobreza y la desigualdad de ingresos, probablemente impulsada por las políticas sociales, un aumento de la proporción de mujeres jefas de hogares rurales y la persistencia de desigualdades en las medidas no monetarias de bienestar, como la calidad de la vivienda y el nivel educativo. Los resultados nos dicen que existe la necesidad de un enfoque integral de políticas que asegure el desarrollo económico continuo, la reducción de la desigualdad y la paridad de género en el corto y largo plazo.

En el cuarto capítulo se hace un repaso de las tendencias de las políticas para la agricultura en ALC y en sus principales socios comerciales, haciendo énfasis en los principales apoyos recibidos por el sector. Los gobiernos buscan la mayor eficacia y eficiencia del gasto público para afrontar los desafíos y aprovechar las oportunidades del desarrollo sostenible de la agricultura y los territorios rurales y buscan estar comprometidas con lo decidido en foros globales. Se presentan otras innovaciones relacionadas con políticas para promover una agricultura más intensiva y sustentable. Por último, en este capítulo se analizan las acciones de los países de ALC para participar activamente en los acuerdos globales sobre cambio climático, destacándose la firma y la ratificación legislativa en los países del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

El último capítulo propone una metodología para formular políticas dirigidas a fortalecer el sistema alimentario, la cual se basa en el análisis de redes y usa como marco de políticas la Agenda 2030. Se identifican dos grandes ámbitos, el primero caracterizado por la producción y el consumo sostenible de alimentos y el segundo por la seguridad alimentaria y el bienestar social. En este último capítulo se señala la importancia de la coordinación de políticas entre diversos sectores para fortalecer la competitividad, la inclusión y la sostenibilidad del sistema alimentario en la región.