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La visión del Banco Mundial perjudica a la pequeña agricultura

Oakland Institute analiza las estrategias para el desarrollo agrario que impulsa este organismo y que afectan a los más desfavorecidos

Oakland Institute, es un grupo independiente que reflexiona sobre políticas, aportando nuevas ideas para los problemas sociales, económicos y ambientales de nuestro tiempo. Hace unos días publicaba un artículo, firmado por Alice Martin-Prével, donde se analizan las estrategias y la visión del Banco Mundial (BM) para desarrollar la agricultura.

El BM a través de sus políticas y estrategias promueve una agricultura industrial y a gran escala. Ha impulsado varias herramientas que pretenden beneficiar a las grandes corporaciones dedicadas a la agricultura. Una de ellas es el Doing Business (Haciendo Negocio) un ranking de los países según la facilidad que existe en ellos para atraer capital y hacer negocio. Otra, más criticada, es Enabling the Business of Agriculture (Habilitación de Negocios de Agricultura), una estrategia con menos recorrido que fuerza a que los sectores agrícolas de los países del Sur adquieran tierras a gran escala y aumenten su dependencia a insumos industriales como semillas y fertilizantes.

Las políticas que facilitan el negocio de las grandes corporaciones se impulsaron en los años 80, cuando el BM condicionó su ayuda a la liberalización de las economías a través de sus Programas de Ajustes Estructurales (PAE). Esta liberalización perjudicó a millones de personas, fundamentalmente a los pequeños agricultores, que se vieron afectados por la exportación y por el desmantelamiento de las instituciones públicas. La pequeña agricultura se vio absorbida por la de gran escala sometiendo a los campesinos y pequeños agricultores a la competencia de mercado, la volatilidad de los precios y al endeudamiento.

Según Oakland Institute el BM hace caso omiso a las recomendaciones de expertos internacionales, así como a las de las agencias de la ONU, que hacen hincapié en la necesidad de apoyar a los agricultores a pequeña escala y fomentar la agroecología. Este organismo debería en primer lugar poner fin al Doing Business y Enabling the Business of Agriculture, y basar sus decisiones en la transparencia y participación de todas las partes, incluyendo a los agricultores.

En contra de estas políticas de desarrollo agrario diferentes grupos de agricultores, ONG, sindicatos y organizaciones indígenas llevan cabo la campaña Our land Our business (Nuestra Tierra Nuestros negocios) que denuncia el modelo que promueve el Banco Mundial, defendiendo un sistema agrario más sostenible e inclusivo.