Los sistemas alimentarios están enfermando a la gente

Contundentes conclusiones del último informe del Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (iPES-Food)
Ilustración del informe

La forma en que producimos, comercializamos, preparamos, consumimos y desperdiciamos alimentos tiene un costo desde el punto de vista de la salud pública, porque la buena alimentación es uno de los fundamentos de la buena salud. El informe identifica y analiza cinco canales a través de los cuales los sistemas alimentarios afectan a la salud:

  1. Las personas que trabajan a lo largo de la cadena alimentaria a menudo enferman porque trabajan en condiciones insalubres, expuestos a riesgos. Así, por ejemplo, los pesticidas son responsables de unas 200.000 muertes cada año por envenenamiento grave, el 99% en países en desarrollo.
  2. La gente enferma a causa de la exposición del conjunto de la población a contaminantes en el agua, en el suelo, en el aire, y por exposición a enfermedades transmitidas por el ganado.
  3. La gente enferma también por comer comida contaminada. En 2010 se estima que hubo unos 600 millones de casos de enfermedades provocadas por alimentos, y unas 420.000 muertes por esta causa.
  4. La gente enferma porque consumen dietas no saludables. La obesidad tiene un impacto económico similar al tabaquismo o a los costos combinados de violencia armada, guerras y terrorismo, es decir, dos billones de dólares al año.
  5. La gente enferma porque no pueden acceder a una alimentación adecuada en todo momento, es decir, están expuestos a inseguridad alimentaria.

Entre las causas de estos negativos impactos en salud se pueden señalar los sistemas de monocultivo intensivos en agroquímicos, la producción ganadera intensiva, la producción y comercialización masiva de alimentos ultraprocesados y el desarrollo de cadenas alimentarias desreguladas y peligrosas.

Frente a ello, se requiere de forma urgente una reforma de los sistemas agroalimentarios para orientarlos a la protección de la salud. Esto requerirá tener en cuenta que los impactos de los sistemas alimentarios en la salud están interconectados, son complejos, tienen efectos sinérgicos, se ven afectados por múltiples factores e implican a múltiples agentes. Esta complejidad es real y desafiante, pero no debe ser una excusa para no actuar. Además, la escasa visibilidad y poder de los colectivos más afectados por estos impactos negativos dificultan una completa comprensión de dichos impactos, dejando aspectos significativos en ángulos muertos.