Nuevo método para analizar el hambre

Años de vida ajustados por discapacidad (DALY), un método que permite hacer un análisis más integral del hambre
Portada de la revista Global Food Security

En el mundo, 815 millones de personas padecen hambre crónica, lo que significa que su ingesta es deficiente en calorías de forma continuada y más de 2.000 millones de personas padecen hambre oculta, que significa que sufren deficiencias de vitaminas y minerales. Y aunque en los últimos años se han logrado progresos, acabar con el hambre y la malnutrición en todas sus formas como se establece en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, requiere compromisos políticos y conocimiento sobre los tipos de acciones que pueden ayudar a reducir las diferentes formas de hambre de manera efectiva. Pero hasta ahora el problema se ha encontrado en que no existe un método que recoja todas las formas de hambre (crónica y oculta) y faltan datos fiables a nivel de país.

Los autores Theda Gödeck, Alexander J. Stein y Matin Qaim proponen utilizar los años de vida ajustados por discapacidad, DALY por sus siglas en inglés, como método para analizar el hambre y sus causas. DALY mide los efectos del hambre en la salud y lo expresa en años de vida perdidos en una población debido a la muerte o discapacidad que se atribuye a las distintas formas de hambre, lo que denominan la carga del hambre. Las ventajas de DALY son, por un lado, que permite ir actualizando la información según se van teniendo más datos y, en segundo lugar, que refleja las distintas formas de hambre.

De esta manera analizan 187 países en 20 años y observan que, si bien la carga del hambre crónica se ha reducido a menos de la mitad desde 1990, sigue siendo mayor que la carga de hambre oculta.

Al analizar los factores determinantes –entre ellos el crecimiento económico, la urbanización, diversidad alimentaria y acceso a servicios sanitarios–, el resultado muestra que en general los mismos determinantes están relacionados con la disminución de la carga del hambre crónica y oculta. Esto lleva a pensar que se pueden recomendar los mismos tipos de políticas nacionales. Sin embargo, se ha visto que para casi todos los factores determinantes, los efectos sobre la carga de hambre crónica son mayores que los efectos sobre el hambre oculta. Probablemente esta sea la causa por la cual la carga de hambre oculta ha disminuido más lentamente, lo que lleva a pensar que el hambre oculta puede persistir si las políticas a nivel de país no se completan con intervenciones más específicas y dirigidas a nivel comunitario, familiar o individual.