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¿Podremos alimentar el mundo sin destruir el planeta?

Un estudio analiza el panorama actual del sistema alimentario para señalar una serie de pautas que debemos desarrollar si queremos alimentar al mundo en 2050

Un informe realizado por el Banco Mundial, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, con las contribuciones científicas del CIRAD (Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo) e INRA (Instituto Nacional de la Investigación Agronómica de Francia) intenta dar respuesta a esta pregunta.

Bajo el título Informe de Recursos Mundiales: Creando un futuro alimentario sostenible. Un menú de soluciones para alimentar a casi 10 mil millones de personas en 2050, este trabajo ofrece soluciones para garantizar que en el futuro seamos capaces de alimentar a toda la población. Según las estimaciones, la demanda de alimentos aumentará en más del 50% y la de los alimentos de origen animal un 70%.

Según este informe, para lograr alimentar al mundo de forma sostenible tendremos que cerrar tres brechas:  la brecha alimentaria (la diferencia entre la cantidad de alimentos producidos en 2010 y la cantidad necesaria para satisfacer la demanda probable en 2050); la brecha de tierra (la diferencia entre el área de tierra agrícola global en 2010 y el área requerida en 2050, incluso si los rendimientos de cultivos y pastoreo continúan creciendo a tasas anteriores) y la brecha de mitigación de GEI (la diferencia entre las emisiones anuales de GEI de la agricultura y el cambio en el uso de la tierra en 2050).

Este informe propone un menú de opciones para lograr un futuro alimentario sostenible, que satisfaga la demanda de alimentos, evite la deforestación, reforeste las tierras para estabilizar el clima, promueva el desarrollo económico y reduzca la pobreza. Para lograrlo se desarrollan 22 ítems que se dividen en cinco procesos (courses) que podrían cerrar las brechas:

  1. Reducir el crecimiento de la demanda de alimentos y productos agrícolas.
  2. Aumentar la producción de alimentos sin expandir las tierras agrícolas.
  3. Reducir la demanda de tierras agrícolas para proteger y restaurar bosques y sabanas.
  4. Aumentar el suministro de pescado a través de una mejor gestión de la pesca y la acuicultura silvestre.
  5. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la producción agrícola.

Para cerrar las tres brechas es necesario hacer un seguimiento de los 22 elementos que se concretan en el trabajo, y se necesita la acción de agricultores, empresas, consumidores y gobiernos. Podemos destacar una serie de temas:

  • Aumentar el uso eficiente de recursos naturales es el mejor paso para cumplir con los objetivos ambientales y de producción de alimentos.
  • Disminuir la demanda de alimentos, lo que requiere, entre otras cosas, reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, reducir el consumo de carne o mejorar el acceso de las mujeres a la educación y la atención médica en África para reducir los niveles de fertilidad.
  • Vincular la intensificación agrícola protegiendo los ecosistemas naturales. Se debe aumentar el crecimiento del rendimiento y no de la expansión de tierras.
  • Moderar el consumo de carne de rumiantes que utiliza dos tercios de la tierra agrícola mundial y que contribuye aproximadamente a la mitad de las emisiones relacionadas con la producción agrícola.
  • Mitigar el cambio climático relacionado con la producción. Existen diferentes formas para hacerlo.
  • Estimular la innovación tecnológica. Ya se ha demostrado el potencial que hay en todas las áreas necesarias, pero se requiere aumentar la financiación de I+D y regulaciones que alienten a la industria privada a desarrollar y comercializar nuevas tecnologías.

Aunque todo lo que se expone en este trabajo supone un gran desafío y es ambicioso, se puede lograr si los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil actúan de manera rápida, creativa y con convicción.